SENDERISMO CON HISTORIA

Hace un par de semanas tuve la suerte de disfrutar con mi familia y unos amigos de una experiencia diferente. A la maravilla que siempre supone salir a pasear por la sierra de Guadarrama, entre Madrid y Segovia, se sumó el hecho de poder hacerlo por algunos de los parajes que fueron testigos y protagonistas de la Guerra Civil.

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La señalización de la ruta

En esta sierra estuvo uno de los frentes que menos varió a lo largo del conflicto, ya que las tropas nacionales llegaron desde el norte hasta el Alto de los Leones, las tropas republicanas frenaron allí su avance llegando desde Madrid y el frente se mantuvo en las montañas durante casi toda la guerra.

La ruta que hicimos parte del pantano de La Jarosa, a pocos kilómetros del pueblo de Guadarrama. Es una ruta muy sencilla que se hace en algo menos de tres horas con niños pequeños, y está perfectamente señalada. En ella encontramos varias trincheras y un búnker, este último muy bien conservado.

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Búnker
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Defensa construida en piedra
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Trinchera

El paseo es una muy buena forma de acercarse a la naturaleza y a la Historia a la vez, aunque cuesta hacerse una idea de cómo era el entorno durante la guerra porque la reforestación posterior lo ha cambiado completamente, transformando el paisaje en un enorme pinar donde antes solo había arbustos. Bendita transformación que permite hacer casi toda la ruta por la sombra. Un lujo muy cerca de Madrid. Y una buena idea para una excursión de fin de curso con alumnos de 4º ESO o de Bachillerato.

Por último, recomendamos también un libro que recoge esta y otras rutas para recorrer la sierra de Guadarrama buscando huellas históricas. El autor es Jacinto Arévalo y está publicado por Ediciones La Librería.

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Portada del libro de J. Arévalo

 

 

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“EL ÁNGEL ROJO”: EL ANARQUISTA QUE SALVÓ MILES DE VIDAS

De nuevo gracias al trabajo “Mi familia en el siglo XX” nos llega un más que interesante documento. La historia es la siguiente: una alumna nos contó que su abuela fue muy amiga de Melchor Rodríguez, el Ángel Rojo. Y como muestra nos aportó las imágenes que adjuntamos. En ellas vemos un cuadro  realizado por un pintor desconocido, M. Soto Juárez, y la firma en la que dedica la obra a su compañero de cautiverio Melchor Rodríguez. El cuadro llegó a manos de Paloma Ludeña, la abuela de nuestra alumna, al morir Melchor, por ser amigos e incluso haber compartido vivienda, cuando Paloma era casi una niña.

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Cuadro completo con la firma en la esquina inferior derecha

Melchor Rodríguez fue un significado anarquista durante la II República y sobre todo durante la Guerra Civil. Ocupó diferentes cargos durante el conflicto, llegando incluso a ser alcalde de Madrid. Pero la más importante de sus funciones fue la Delegado de Prisiones, donde llevó a cabo la labor por la que alcanzó el reconocimiento. Enfrentándose a grupos incontrolados que llevaban a cabo los tristemente célebres “paseos”,  poniendo en riesgo su propia vida, impidió miles de ejecuciones sumarias.

Más adelante, y aprovechando el ascendiente que tenía sobre los grupos anarquistas, siguió auxiliando nacionales incluso escondiéndolos en su casa. Por esta y otras acciones estuvo muy vigilado y fue muy criticado en el bando republicano, pero de poco le sirvió después de la guerra, pues visitó la cárcel en diversas ocasiones, ya que continuó con su actividad clandestina como anarquista. En una de sus estancias conoció al pintor que le regaló el cuadro que hoy nos ha permitido acordarnos de él, y, lo que es más importante, que ha permitido que nuestros alumnos lo conocieran.

Desde aquí agradecemos a nuestra alumna Ana Morales y a su familia, especialmente a su abuela Paloma Ludeña, que nos hayan permitido compartir este documento y poder así recordar a uno de esos héroes casi desconocidos que merecerían mayor reconocimiento.

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Cartel de un documental recientemente estrenado sobre la vida de Melchor Rodríguez